El porqué de la bruma matinal…
Una noche quise esperar a la orilla del mar para ver cómo amanecía, roja y grande, la luna llena; observar su elipse en el cielo estrellado a la espera de poder pedir deseos de estrellas fugaces.
Me dormí tumbada en la arena y la claridad comenzó a traspasar mis párpados, me incorporé mirando hacia el horizonte, pensé: “ahora veré amanecer al sol”.
No lo vi. Entre la niebla y la bruma se murmuraba una leyenda:
“El porqué de la bruma matinal o la leyenda del amor entre el sol y la luna”
La gente del mar cuenta una leyenda, dicen que el sol y la luna se aman, que cada amanecer se saludan, se tocan con los rayos de luz que produce sus cuerpos celestes, pero hay un día, un instante en el que viven su amor de una forma plena y física, esto ocurre cada 28 días, cuando la luna está llena.
A su caída, justo en el momento en el que la luz del sol despunta por el otro lado de la tierra, dos rayos rojizos abrazan el perfil del horizonte hasta encontrarse con las puntas de luz blanca de la luna; logran tocarse de lleno, se acarician, como en un juego de manos y dedos, remueven la superficie de la tierra y crea una nube, una niebla que recrea la bruma que nos envuelve el amanecer cada día, especialmente uno de éstos es más intenso, pues logran su máxima intensidad de luz a la luna llena, pudiendo entrelazar sus brillantes dedos en caricias de amor.
Es ésta la causa, el por qué de la bruma matinal, es cuando se pierden las aves, cuando los barcos quedan a la deriva, cuando esperamos ver el amanecer y no podemos ver más que una claridad tenue con reflejos de colores cálidos, pues, detrás de ella se murmura la leyenda del amor entre el sol y la luna.
Gloria Lizano López, Algeciras, 14 de julio de 2011, día de luna llena.
