Oda a lo alcanzable o del porqué del diario 2012
Corriendo hoy tras lo que ayer fue bien, un pasado en el que un día duraba siete.
06:15 am.
El despertador me anima a salir corriendo para sonreir.
Poner las cosas en orden, recoger los vasos de vino de anoche.
La ducha caliente y fría espabila y atempera un día de invierno.
Desayuno rodajas de pimiento rojo con forma de trébol,
té rojo y tostadas con miel y jamón.
Tomo café leyendo lo que pasó ayer y lo que se avecina hoy.
Organizo el día anotado en la agenda ayer.
Leo y respondo los emails.
Escribo alguna poesía, un relato o subo un nuevo dibujo al blog.
09:00 am.
Comienzo a dibujar.
12:00 am.
No tengo hambre.
Busco dónde irán a parar las tablas donde se me pierden los ojos, se derraman mis sentidos y los dedos se engarrotan.
Vuelvo a mi silla de dibujar.
13:00 pm.
Me como una mandarina, la corteza la rompo para que exploten los aromas en mi cuello, ¡ya estoy perfumada!
15:00 pm.
Salgo a pasear, me fumo un cigarro.
Busco a alguien con quien pueda charlar,
preguntar cómo le ha ido la mañana.
_(Egoísta de mí, no hay nadie más ahí escrito,
en mi agenda de lo inalcanzable).
Hoy no estoy sola.
Me levanto junto a tí.
Comemos juntos.
Dormimos la siesta.
Planeamos y soñamos juntos, escribimos,
en un papel cualquiera lo que queremos construir.
Y parece alcanzable.
El diario de 2012 no se parece a nada al de 2011, y menos aún al de 2010, pero todo podría valer.
A veces pasa, que las agendas son más grandes, en ocasiones las páginas se quedaban en blanco y ahora ni me acuerdo de ella, porque el libre albedrío de los días es más interesante que lo inalcanzable del pasado.
Hoy creí que debía recuperar lo que una vez me funcionó para estar bien, ser feliz, pero lo que hoy he comprendido es que lo único que hice fue hacerlo lo mejor posible con lo que tenía al alcance de mis posibilidades…
_02/02/2012
Un día alcanzable.
(En una hoja suelta, que encontré entre las copas de vino de anoche, se puede ver un dibujo de cómo quedará el salón con el sofá nuevo, por detrás estás tú fumando un cigarro, tumbado frente a mí. Lo meto en mi diario).
