Oda al cobarde o el salto del valiente.
El borde del abismo se ha hecho tan ancho que lo han asfaltado,
tantas veces he pasado por allí que decidieron poner una barandilla,
ya no es una tentación, ahora es un paisaje a admirar.
Hoy me senté a dibujar e inventé un puente de lado a lado,
un señor con sombrero se paró y me dijo que ese puente era imposible,
otro señor con zapatos nuevos, que era perfecto.
Mañana pasearán todos por el puente del abismo, se hará tan ancho que lo asfaltarán, tantas veces pasarán por allí que construirán una barandilla.
Esta vez un cartel, a mitad del camino, dice: “¡Salta valiente, todos te admirarán!”.
(Encontré unos zapatos nuevos al borde del abismo)
